Ejercicio físico, hábitos y salud
En Resultado ATP defendemos la idea de que el ejercicio físico, como hábito y estilo de vida es una necesidad durante todo el año y para toda la vida.
¿Te ha pasado alguna vez que después de una semana sin entrenar, la vuelta se hace cuesta arriba? Las sesiones de vuelta, aún haciendo menos intensidad y volumen que habitualmente, se perciben como muy duras.
Otra amenaza añadida es que la motivación se evapora con la misma velocidad que tus avances si paras demasiado tiempo. Inicialmente ibas a parar un mes, pero ya van dos y la oportunidad de regresar a tu rutina saludable habitual se complica.
Con nuestra metodología anual, centrada en que aprendas y desarrolles la habilidad técnica en todos los ejercicios posibles, que mantengas y ganes masa muscular, así como reducir el porcentaje graso, siempre estaremos variando y dándote opciones para mantener el ánimo, las mejoras, la diversión y seguir invirtiendo en salud.
¡No decimos que no haya que descansar! Pero debemos utilizar el descanso como una herramienta para desconectar, recuperarnos físicamente y mentalmente de los esfuerzos del día a día y volver a tope. ¿por qué? Porque tu mente y tu cuerpo lo necesitan. No busquemos en el descanso una excusa para postergar nuestro autocuidado.

Lo tenemos muy claro: la constancia gana siempre. Y por eso, nosotros marcamos la periodicidad, para que tú solo tengas que venir y disfrutar del proceso. Porque si entrenas durante todo el año, con descansos planificados, los resultados no solo llegan: se mantienen.
¿Descansar? Sí, ¿Parar del todo? No
Nuestra recomendación es que no realices ejercicio físico sistematizado y con objetivos de salud durante 30 días al año. Por ejemplo, dos pausas de 15 días al año. Lo ideal es que tú mismo seas autónomo en el ejercicio y consciente. Que sepas cuál es el mejor momento para parar y cuándo no debes parar porque es cuando más lo necesitas.
335 Días de movimiento al año, 30 de descanso ¿trato hecho?
Es importante diferenciar entre deporte, ejercicio físico y actividad física. En el deporte, lo más importante es ganar y para ello es el sistema de entrenamiento. Ahí sí que el proceso es obligatorio y muchas veces injusto. Puedes haber mejorado mucho y aún así perder. Hay otros que se oponen a ti y te quieren ganar. Muchas de las rutinas de este proceso son obligadas o te quedarás fuera de los estándares.

El ejercicio físico es todo lo contrario. El objetivo es que tú mejores, que te sientas cada vez mejor. Respeta tus ritmos y tiempos. No viene impuesto por un calendario. Esto es lo que hacemos en los entrenamientos personalizados en grupo de ATP. Si he dormido mal, bajamos un poco intensidad y volumen. Que ha aparecido una pequeña molestia, ajustamos y seleccionamos otro ejercicio. En definitiva, es un proceso sistematizado y específico para tu mejora y tiene todos los beneficios mentales y físicos.

Por último, la actividad física es el resto del movimiento que no está sistematizado ni pautado. Respirar, estar de pie, hablar, coger en el colo a tu niño/a… Son los múltiples movimientos que hacemos durante el día.

Nuestra sociedad es muy sedentaria en este sentido. Nuestros trabajos, por lo general, nos piden poco o nada de actividad física en relación a las necesidades que tiene nuestro cuerpo. Por ello, si por ejemplo estás de vacaciones y no te has movido en todo el día, probablemente te sientas de mal humor, aletargado o con más ganas de reposar todavía.
A esto nos referimos también con mantenernos activos durante todo el año. Haz planes que impliquen un poco de movimiento como, por ejemplo: paseos, nadar en la playa, bicicleta, paddle surf… Organiza reuniones sociales en torno al movimiento como un partidillo de pádel o hacer ejercicio en las barras de calistenia de un parque.
En nuestros programas de reducción del porcentaje graso es uno de los primeros contenidos que tratamos de inculcaros: aumentar la actividad física diaria.
Si nos mantenemos activos, ahora ya sabemos qué se denomina realizar actividad física, la vuelta a nuestros entrenamientos en ATP (ejercicio físico) serán probablemente antes y mejor.
Ponerse en forma: quizá no el objetivo número 1

El ejercicio no es sólo para “ponerse en forma” antes del verano. Es una herramienta poderosa para vivir mejor todo el año, y sus beneficios van mucho más allá de lo estético.
Beneficios mentales: más allá del sudor, está la calma
Cuando te mueves, tu cerebro lo agradece.
- El ejercicio físico reduce la ansiedad, la depresión y el estrés. Te ayuda a regular tus emociones, a mejorar tu autoestima y hasta a tener una percepción más positiva de tu cuerpo.
- Liberamos neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que son los responsables del bienestar y la felicidad. Si no bastara con eso, también favoreces la neuroplasticidad, es decir, tu cerebro se vuelve más flexible, más joven y más ágil.
Nos ayuda en todas las etapas de la vida, pero específicamente en adolescentes y adultos jóvenes, fortalece las habilidades sociales y mejora la forma en que enfrentamos el estrés del día a día.
Beneficios físicos: tu cuerpo está hecho para moverse
Sí, entrenar ayuda a verte bien, pero sobre todo ayuda a estar bien.
- Previene enfermedades cardiovasculares, reduce el riesgo de obesidad, diabetes y ciertos tipos de cáncer.
- Mejora tu capacidad funcional, tu energía diaria y tu salud general.
- En personas con trastornos por consumo de sustancias, incluso apoya la recuperación y reduce el deseo de consumo.
El ejercicio físico regular es la mejor medicina natural que disponemos. El mejor efecto secundario: que vivirás mejor.
Moverte no es una obligación, es el mejor regalo que puedes hacerte
Si pudiéramos elegir un mensaje para que recordases de esta artículo del blog sería que el entrenamiento es una inversión en autocuidado, no una obligación.
Si tu actitud es que no te gusta hacer ejercicio, esperamos que después de haber leído los beneficios que tiene para tu manera de pensar, de sentir y de ser, puedas encaminarte a una mejor relación con el ejercicio físico y con tu autocuidado.
BIBLIOGRAFÍA
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