Tendinopatías: Origen, fases y tratamiento

¿Sientes dolor en alguna articulación después de hacer ejercicio o realizar movimientos repetitivos? ¿Te cuesta moverte con fluidez o notas molestias que van y vienen? Podrías estar frente a una tendinopatía, una lesión común que afecta a los tendones y puede limitar tu día a día. En este artículo, te explicamos qué son, cómo se originan, y cuáles son las claves para recuperarte.

¿Qué es una tendinopatía?

Usuario ATP con tendinopatía

Los tendones son estructuras fibrosas que conectan los músculos con los huesos, permitiéndonos movernos. Una tendinopatía,  también conocida como tendinitis, ocurre cuando un tendón no se adapta adecuadamente a las cargas o esfuerzos a los que está sometido. A diferencia de lo que se creía anteriormente, no siempre conllevan una inflamación aguda (como en la tendinitis), sino que suele implicar alteraciones en la organización de sus fibras de colágeno.

¿Por qué se produce?

Ejercicio de fuerza en ATP

Los tendones son tejidos increíblemente resistentes diseñados para absorber y transferir fuerzas. Sin embargo, cuando estas fuerzas superan su capacidad o el tendón no dispone de tiempo suficiente para recuperarse, éste puede dañarse. En términos simples, una tendinopatía ocurre cuando el tendón pierde la habilidad de adaptarse a las cargas a las que está sometido. Esto puede ser causado por varios factores y no solo dependen del uso excesivo. A continuación, exponemos los más relevantes:

  1. Estrés mecánico
    • Implica movimientos repetitivos, cargas intensas y/o tiempo insuficiente de recuperación.
    • Esto puede tener lugar en distintos deportes, como correr, o deportes de raqueta; como en trabajos que exigen fuerza y movimientos repetitivos constantes como en trabajos de limpieza, peluquería, etc.
  2. Factores de salud
    • Diabetes, obesidad, colesterol alto o enfermedades reumáticas pueden predisponer a sufrir una tendinopatía.
    • Además, el uso de algunos medicamentos, como ciertos antibióticos, también aumentan el riesgo.
  3. Genética
    • Algunos estudios sugieren que nuestras propias características genéticas pueden influir en nuestra predisposición a sufrir tendinopatías.

Las 3 fases de una tendinopatía

Desde el punto de vista biomédico, existen distintos modelos para clasificar las tendinopatías, pero el más más aceptado y usado a nivel clínico en la fisioterapia es el modelo del Continuum de Jill Cook. Según este modelo, el daño en el tendón evoluciona en tres etapas. A continuación, mostramos las principales características de cada una:

Fase reactiva:

  • Causa: Sobrecarga repentina (ejemplo: correr más de lo habitual).
  • Síntomas: Dolor durante o después de la actividad.
  • Buenas noticias: Si reduces la carga, el tendón puede recuperarse sin daño permanente. En imágenes médicas, como ecografías o resonancias magnéticas, se puede ver un engrosamiento temporal del tendón, pero sin desorganización significativa de sus fibras de colágeno.

Fase de desestructuración:

  • Causa: el tendón ha fallado en regenerarse correctamente.
  • Síntomas: Puede no doler, pero en ecografías se ven fibras de colágeno desorganizadas, son los primeros signos de daño estructural.

Fase degenerativa:

  • Causa: Daño irreversible en la estructura del tendón.
  • Síntomas: las pruebas de imagen muestran cambios en la estructura del tendón que son irreversibles. Puede haber nueva vascularización y, en algunos casos, pueden generarse nuevas terminaciones nerviosas que contribuyen a la persistencia de dolor.
  • Riesgo: Mayor probabilidad de ruptura y dolor crónico.
  • Buenas noticias: Aunque haya parte de la estructura del tendón dañada, generalmente suele haber una parte sana que puede desempeñar la función de este sin problema.

Estas fases pueden quedar resumidas en el siguiente esquema. En él, se podemos ver cómo se pueda pasar de una a otra en función del estímulo que recibe el tendón:

Disminución capacidad tendinosa

¿Y si no siento dolor, pero me detectaron cambios en el tendón?

Gracias a pruebas de imagen como ecografías o resonancias magnéticas, sabemos que algunas personas pueden tener signos de degeneración en sus tendones sin experimentar ningún síntoma. Esto significa que tener cambios estructurales no equivale automáticamente a tener una tendinopatía activa. Para diagnosticar una tendinopatía, es necesario que existan síntomas clínicos, como dolor o limitación funcional.

El dolor define su presentación clínica, independientemente del grado de la patología.

Síntomas clave de la tendinopatía: ¿Cómo identificarla?

Equipo ATP tratando tendinopatía

El dolor es la principal señal. Estas son sus características:

  • Localizado: Aparece justo sobre el tendón afectado. Generalmente puede señalarse a punta de dedo (ejemplo: detrás del talón en la tendinopatía de Aquiles).
  • Relacionado con la actividad: Empeora con el aumento de carga (saltar, correr, levantar objetos).
  • Efecto “on/off»: Duele al empezar la actividad, mejora al «calentarse» y regresa tras el esfuerzo.
  • Sin dolor en reposo: Si no recibe demandas, es normal que no moleste.

Tendinopatías más comunes

En los miembros inferiores, las más comunes son:

  1. Tendinopatía aquílea: localizada en el tendón de Aquiles.
  2. Tendinopatía rotuliana: dolor localizado bajo la rótula, en el tendón rotuliano.
  3. Tendinopatía glútea: causa dolor en la parte lateral de la cadera, específicamente en el trocánter mayor, y puede extenderse por la cara lateral del muslo.

Las tendinopatías más comunes en los miembros superiores y sus localizaciones son:

  1. Tendinopatía del manguito rotador: se localiza en los tendones del supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor, en el hombro.
  2. Tendinopatía de codo lateral (codo de tenista): localizada en los tendones de los músculos extensores del antebrazo.
  3. Tendinopatía de codo medial (codo de golfista): afecta a los tendones de los músculos flexores del antebrazo.
  4. Tenosinovitis de Quervain: localizada en los tendones del extensor corto del pulgar y abductor largo del pulgar, en la muñeca.

¿Cómo tratar una tendinopatía?

Cuando hablamos de tendinopatías, es fácil pensar que el problema está en la zona dañada del tendón. Pero la realidad es distinta, hay que tratar la parte sana: debemos tratar el Donut, ¡no el agujero!

Esquema tendinopatía

Imagina el tendón como un donut: la parte degenerada (el «agujero») no se puede curar directamente, pero sí podemos trabajar en la zona sana alrededor (el «donut») para que aumentar su tolerancia a la carga. ¿Cómo? A continuación, explicamos los puntos clave.

Los pilares para recuperar tu tendón:

Los aspectos más importantes a tener en cuenta a la hora de realizar el tratamiento de una tendinopatía son:

  1. Educación: Informar al paciente sobre el proceso de rehabilitación, manejo de expectativas y la posibilidad de sentir dolor durante el tratamiento.
  2. Monitorización: Evaluar continuamente la respuesta del tendón a la carga y ajustar el tratamiento según la evolución del dolor y la función.
  3. Ejercicio: Implementar un programa de ejercicios progresivos, adaptados a las necesidades y capacidades del paciente, enfocado en generar adaptaciones en la parte sana del tendón.
  4. Manejo de cargas: Progresar la carga de forma gradual y segura, evitando sobrecargas que puedan provocar recaídas.
  5. Adaptación individual: Personalizar el tratamiento según las características y condiciones específicas de cada paciente, teniendo en cuenta que distintos factores como su estilo de vida o su ocupación pueden influir en gran medida en la recuperación.
  6. Paciencia y adherencia: La recuperación en muchos casos puede llevar de 3 a 12 meses dependiendo de la severidad de la tendinopatía y la respuesta al tratamiento.

¡Cuidado! El reposo absoluto no es la solución. Tu tendón necesita estímulo para recuperar su función.

Por último, mencionar que las intervenciones complementarias no deben considerarse nunca como primera opción. El nivel de evidencia científica actual sobre su eficacia para el tratamiento de esta patología es muy bajo y en rara ocasión superior al placebo.

¿Qué hay de las inyecciones de corticoesteroides y de plasma rico en plaquetas?

Las inyecciones de corticoesteroides (CSI) y las inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP) entran dentro del grupo de intervenciones complementarias que no deben considerarse prioritarias. El nivel de evidencia sobre su uso para el tratamiento de tendinopatías es bajo, y se deben tener algunas consideraciones para su uso clínico:

Inyecciones de corticoesteroides (CSI):

Las inyecciones de corticoesteroides se han utilizado durante décadas para aliviar el dolor en diversas tendinopatías, principalmente por su potente efecto antiinflamatorio. La evidencia actual indica que estos tratamientos pueden ofrecer un alivio sintomático a corto plazo (generalmente entre 4 y 6 semanas). Sin embargo, su uso no mejora los resultados del tratamiento conservador a medio y largo plazo y puede estar asociado a efectos adversos en el largo plazo. Se asocian con el aumento de la degeneración del tejido tendinoso y el riesgo de ruptura del tendón. Por ello, el uso de CSI debe considerarse de forma puntual y limitada, valorando cuidadosamente el equilibrio entre los beneficios inmediatos y los posibles riesgos futuros.

Inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP):

La evidencia sobre la eficacia del PRP en el tratamiento de tendinopatías es variable y, aunque algunos estudios han reportado mejoras en el dolor y la función, en otros no se han encontrado beneficios significativos en comparación con tratamientos convencionales o placebo. Además, cabe destacar que los estudios que muestran mejora son de muy baja calidad y que no hay evidencia concluyente que indique que un mayor número de inyecciones resulte en una eficacia superior.

Por otro lado, dado que ya existe una respuesta tendinosa hiperactiva con un aumento del número de células en todas las fases de la tendinopatía, añadir más células mediante PRP puede no ser beneficioso.

Tanto las inyecciones de corticoesteroides como las de PRP tienen limitaciones y riesgos asociados. La evidencia actual no respalda su uso rutinario en el tratamiento de tendinopatías, y se recomienda considerar estas opciones solo después de agotar las intervenciones no quirúrgicas y bajo la supervisión de un profesional de la salud.

¿Qué hacer si sospechas de una tendinopatía?

Si identificas estos síntomas, no ignores el dolor. El equipo de fisioterapia puede:

  1. Evaluar tu caso.
  2. Diseñar un plan personalizado para aliviar el dolor y recuperar la función.

¡Tu salud es lo primero!

Las tendinopatías son comunes, pero no deben subestimarse. Con un enfoque adecuado, la mayoría se resuelven sin secuelas. No esperes a que el dolor limite tu vida: acude a un profesional y recupera tu movilidad con seguridad. ¿Necesitas ayuda? En Resultado ATP te ofrecemos asesoramiento personalizado para tratar tus molestias y prevenir lesiones. ¡Reserva tu cita hoy!

 

BIBLIOGRAFÍA

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